El níspero: el compañero ideal para ensaladas y postres

El níspero (Eriobotrya japonica) es un árbol frutal perteneciente a la familia de las rosáceas y procedente del Sudeste de China, aunque fueron los japoneses los que lo expandieron a Europa como árbol ornamental durante el siglo XVIII.

El níspero es un fruto redondeado de color anaranjado que es apreciado por su carne aromática, dulce y algo ácida. Se suele consumir en crudo. Es rico en potasio,  tiene pocas calorías y con propiedades antioxidantes. Destacan por su contenido en fibra, en taninos y en el aporte de beta-caroteno (provitamina A), que se transforma en vitamina A cuando el cuerpo la necesita.

El fruto, primero es verde, después se vuelve de color naranja y sabor dulce muy característico, aunque es habitual encontrarlo de sabor algo más ácido cuando no están bien maduros. Dentro hay una semilla marrón relativamente gruesa.

El níspero es un árbol de unos 5-8m de altura muy ramificado que florece en otoño, dando un gran número de flores blancas agrupadas en los extremos de las ramas. Estas flores dan lugar a un fruto anaranjado muy jugoso y de sabor algo ácido, de hasta 6cm de largo.

Las variedades de níspero en España, las más conocidas son la Tanaka y la Algerie, siendo la primera la que da unos frutos con mejor sabor a pesar de ser una especie de maduración tardía expuesta a los golpes de calor.

La variedad Algerie, es la que tenemos nosotros en el mediterráneo, sobre todo en la zona de Alicante.

Personalmente es una de mis frutas preferidas, en especial por su carnosidad y su punto de acidez, que combina perfectamente para hacer ensaladas y postres. Una de las combinaciones que más me gusta es con el foie, al tener ese punto de acidez, le aporta limpieza al bocado en la  combinación de los dos.

Un postre que preparé durante el confinamiento, fueron unos nísperos Melba. Buscando el recuerdo de esos melocotones Melba, que nos ofreció al mundo el grandísimo chef Escoffier, como homenaje a la magnífica cantante de Opera Nellie Melba, en 1894 en el hotel Savoy de Londres.

 Quitamos la pepita y pelamos los nísperos, hacemos un almíbar con un 30% de azúcar moreno (100gr. de agua por 30 gr. de azúcar moreno), los caramelizados dándoles la vuelta de vez en cuando, montamos nata con un puntito de azúcar, trituramos unas fresas, nos hará falta helado de vainilla y unos bastones de almendras.

Ponemos el helado en la base de la copa, los nísperos caramelizados, la nata y por ultimo el puré de fresas y los bastones de almendras y a la mesa. Postre increíble en época de nísperos.

¡¡¡¡Que aproveche!!!!




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